Representantes de CIMS JRI, KPMG y Telemining analizaron cómo la integración de información, la calidad de los datos y la capacidad de respuesta de las organizaciones pueden contribuir a operaciones más seguras y productivas. La actividad abordó el primer pilar de la 75ª Convención Anual del Instituto.
La capacidad de comprender lo que ocurre en una faena y transformar ese conocimiento en decisiones oportunas centró el conversatorio “Minería Inteligente: nuevas miradas para una operación observable”, realizado el jueves 29 de octubre en el marco de las tradicionales jornadas de Jueves Minero del Instituto de Ingenieros de Minas de Chile (IIMCh).
Con la participación de Patricio Vielma, de CIMS JRI; Katherine Salazar, de KPMG; y César Ortega, de Telemining, el encuentro reunió distintas perspectivas sobre los desafíos técnicos y organizacionales de la transformación minera. La conversación, seguida por asistentes presenciales y remotos, puso el foco en cómo conectar la digitalización con mejoras concretas en seguridad, productividad y continuidad operacional.
Uno de los conceptos centrales del diálogo fue la observabilidad, entendida como la capacidad de relacionar las señales que genera una operación para comprender su comportamiento, investigar las causas de sus desviaciones y apoyar una respuesta oportuna.
Desde Telemining, César Ortega explicó que la industria dispone de información sobre ubicación de personas y vehículos, condiciones ambientales y variables operacionales. El desafío, planteó, es integrar esos antecedentes para comprender cómo interactúan y utilizarlos en acciones que mejoren el desempeño de la faena y reduzcan la exposición de las personas a riesgos.
“La tecnología existe, hay que integrarla”, señaló al destacar las oportunidades de aprovechar los sistemas disponibles y avanzar mediante soluciones a problemas operacionales específicos.
Entre los ejemplos expuestos, describió la integración del monitoreo sísmico con sistemas automatizados de alerta en El Teniente, mediante balizas y sirenas. A partir de esta experiencia, subrayó que la disponibilidad de información debe estar acompañada por mecanismos que permitan ejecutar una respuesta con mayor rapidez.
Patricio Vielma, de CIMS JRI, advirtió que la captura de información requiere una estrategia que considere tanto la confiabilidad de los registros como su procesamiento y uso. Sensores sin una adecuada supervisión, mediciones inconsistentes o antecedentes que no se incorporan a las plataformas pueden limitar la utilidad de las inversiones tecnológicas.
En ese contexto, destacó la importancia de comprender los fenómenos físicos de cada proceso y verificar que las variables medidas y sus frecuencias de muestreo sean pertinentes para los modelos que se busca desarrollar. También enfatizó el aporte de los profesionales especializados en las distintas etapas de la transformación: “Es la única manera en que pasemos del dato a la inteligencia”.
En materia de relaves, abordó el uso de modelos aplicados a espesadores y depósitos para contribuir a una mayor estabilidad operacional. Asimismo, mencionó los gemelos digitales y otras herramientas en desarrollo como oportunidades para fortalecer la capacidad de anticipar desviaciones. Su planteamiento apuntó a vincular estas soluciones con los indicadores y necesidades del negocio.
Desde la perspectiva de KPMG, Katherine Salazar sostuvo que avanzar hacia operaciones integradas exige abordar la tecnología junto con la gobernanza, la cultura organizacional y los modelos de trabajo. Para ello, planteó la necesidad de definir responsabilidades de decisión, capacidades e incentivos coherentes con los objetivos de cada faena.
“El desafío de llegar a una minería inteligente es más bien integral”, afirmó. En su análisis, explicó que la información puede quedar aislada por dificultades de conectividad, por llegar fuera de tiempo o porque no se comparte entre áreas que persiguen objetivos comunes.
Como ejemplo, se refirió a los inchancables y a su impacto en la continuidad operacional. Explicó que el valor de las tecnologías de detección depende de dónde se incorporan en el proceso, del tiempo disponible para reaccionar y de cómo se organiza la respuesta. A ello sumó la importancia de comprender las causas que originan estos eventos para fortalecer su prevención.
La especialista destacó, además, la coordinación entre mina y planta, ya que las inversiones y los beneficios de una solución pueden distribuirse entre áreas diferentes. Por ello, llamó a construir una visión compartida del problema y del valor que se busca obtener.
El intercambio con los asistentes también permitió abordar las barreras para incorporar innovación, la posibilidad de aprovechar infraestructura existente y la necesidad de orientar cada iniciativa a un propósito operacional claro.
La jornada formó parte de la conversación sobre Minería Inteligente, primer pilar de la 75ª Convención Anual del IIMCh, que se realizará entre el 29 de noviembre y el 2 de diciembre de 2026 en el Hotel Antay de Copiapó.






