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Tanto Estados Unidos como la Unión Europea han aplicado en los últimos meses sobretasas al acero chino, las que llegan incluso al 190%. La idea de la chilena es presentar antes de fin de año un informe ante la Comisión Antidistorsiones. En paralelo, Asimet ha liderado una ofensiva para que se aumenten los controles de calidad al material importado, considerando la condición altamente sísmica del país.

Tal como ya lo hicieron Estados Unidos y la Unión Europea, el sector siderúrgico chileno ha levantado la voz de alerta para que se decreten medidas compensatorias contra las importaciones de acero chino, insumo cuya entrada al mercado local le ha asestado un golpe muy fuerte para el sector, que incluso ha visto amenazada su rentabilidad y, por ende, su subsistencia.

El antecedente está dado por lo que ya han hecho grandes potencias económicas mundiales como EEUU, que adoptó en enero de este año una medida histórica para hacer frente a la competencia “desleal” -así concluyó la investigación que desarrolló la International Trade Commission, ITC-, imponiendo una sobretasa superior al 170% para los productos chinos con el fin de proteger a la industria local ante esta amenaza.

La investigación arrojó que China ha presentado precios artificialmente inferiores a los de los productos de origen estadounidense, lo que a su vez ha afectado a la industria nacional con significativas pérdidas de puestos de trabajo.

La medida fue replicada, poco después, por la autoridad de comercio de la Unión Europea. En ese caso, el arancel fue aumentado en 25%, lo que podría crecer pues la investigación sigue en curso.

En América Latina el tema lo ha liderado la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero), que elabora informes mensuales sobre el efecto que está teniendo la entrada a la región de acero chino. Según cifras de esa entidad, durante el primer trimestre de 2015, la región importó 6,1 millones de toneladas de acero laminado, 20% superior al nivel registrado en el mismo lapso del año anterior.

“Actualmente, las importaciones de laminados ya representan 34% del consumo de la región, lo que trae aparejado desincentivos a la industria local, crecientes fricciones comerciales y está poniendo en riesgo fuentes de trabajo calificado”, señala el más reciente informe de Alacero.

Esta discusión está siendo seguida de cerca por las empresas chilenas. La mayor de ellas, CAP, incluso está preparando un estudio que dé sustento a una presentación que planea realizar la compañía, en los próximos meses, ante la Comisión Antidistorsiones.

Así lo confirmó a PULSO Ernesto Escobar, gerente general de CAP Acero, quien sostuvo que la compañía hoy se ve imposibilitada de competir de manera justa.

“CAP Acero ha iniciado la evaluación legal y económica de los casos que están afectando su capacidad para competir, con el objeto de determinar aquellos que constituyen atropellos a las normas de la OMC que regulan el comercio justo. En caso de configurarse condiciones reñidas con estas normas y que estén causando daño o amenazan causar daño a sus operaciones, se procederá a reclamar la aplicación de las medidas correctivas que contempla la legislación vigente que regula la competencia desleal”, dijo el timonel del área acero de la firma nacional.

“En paralelo, se han iniciado contactos con las autoridades tanto regionales como del gobierno central para hacer presente la amenaza que estas distorsiones al comercio representan para la estabilidad de la actividad productiva nacional. A nivel regional hemos recibo un apoyo muy decidido, fundamentado en el reconocimiento de la relevancia que esta industria tiene para el desarrollo económico de la zona. A nivel del gobierno central hemos tenido buena acogida, existiendo interés por conocer con mayor detalle la situación que enfrenta este sector de la actividad productiva”, añadió Escobar.

La tesis de la compañía es que en condiciones normales de mercado, CAP Acero es una empresa rentable y sustentable, pero que hoy existen condiciones de mercado que impiden que eso sea así.

A la presentación que evalúa hacer CAP, se suma la fuerte campaña publicitaria que inició Gerdau para resaltar la calidad de los productos elaborados en Chile, el cumplimiento estricto de las normas antisísmicas y las certificaciones de seguridad de las barras de origen nacional.

¿Quién fiscaliza?

Una fuente del sector acerero nacional plantea que hoy son muchos los organismos encargados de cumplir con los controles de calidad del acero importado, como Aduana y el Instituto de Normalización, pero que en la práctica no hay ningún tipo de control. Eso, advierte la fuente, sería muy peligroso considerando que Chile es un país altamente sísmico y que la calidad del acero es clave para que en caso de un evento los edificios se mantengan en pie.

En el caso de CAP, la empresa decidió paralizar su unidad de aceros planos, lo que hizo caer fuertemente la producción en los últimos años, pasando de 1,2 millón de toneladas de acero líquido en 2011 a 697 mil toneladas en 2014. A esto se suma que la compañía se concentró en productos para la minería, que el año pasado representó el 48% de las ventas totales de acero del conglomerado nacional.

Sin embargo, en CAP reconocen que durante un período, los buenos resultados del negocio minero han subsidiado a la actividad siderúrgica, algo que no tiene sentido económico según apunta Ernesto Escobar.

“Sin lugar a dudas que hubo un período en que los buenos resultados de la minera pudieron ayudar a sustentar las dificultades del área siderúrgica. Pero esa situación no tiene una racionalidad económica frente al dueño. Entones lo que uno debiera esperar es que negocios que son distintos en su génesis, uno es industrial y el otro es minero, tengan su sustento por sí sólo y que no se apoye el uno en el otro. Y yo diría que ese análisis fue el que levó en gran medida a CAP al cierre de su línea de aceros planos y decirle al área siderúrgica mire, usted tiene que intentar hacer sustentable el negocio siderúrgico concentrándose solamente en acero. Y en eso hemos estado desde 2013”, añadió Escobar.

En paralelo, Asimet trabaja en  un estudio sobre la calidad del acero chino, el que también está en curso.

Fuente: Pulso