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Aunque en la compañía chilena destacan su solidez, deberán enfrentar condiciones de mercado más complejas.

El reconocimiento de una pérdida de US$ 563 millones por su participación en la productora de tierras raras estadounidense Molycorp y la reciente solicitud de quiebra de esa firma no son los únicos factores que están influyendo en el momento que vive Molymet, ligada a las familias Mustakis, Gianoli y Matte.

A los impactos que pudiera tener en los índices de deuda de la firma la pérdida que fue reconocida en 2014, se suma que el mercado donde participa estará más complejo, marcado por la disminución en el precio del molibdeno y un aumento de la competencia interna por su procesamiento.

La reciente petición de acogerse al capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos por parte de Molycorp -donde la chilena posee 18,14%- confirmó que la apuesta fue un mal negocio, ya que la inversión tuvo un deterioro de 97%.

Si bien en su entrega de resultados Molymet declara que el efecto de esta apuesta es marginal, porque ya está reconocida la pérdida, conocedores de esta industria estiman que de situaciones como esas toma tiempo retomar los niveles óptimos de utilidad y nivel de deuda, como los que se tenían antes del emprendimiento.

La firma ha recalcado en sus resultados que posee una estructura financiera sólida, con altos niveles de liquidez, un perfil de vencimientos de deuda holgado y acceso a financiamiento. La deuda total de la firma a diciembre era de US$ 669 millones.

El impacto de los precios

Sin embargo, el negocio en el que está Molymet también se ha visto resentido. No sólo para ella, sino que para todas las compañías ligadas a materias primas.

En 2007 el molibdeno promedió US$ 30,23 la libra, mientras que en 2014 llegó a US$ 11,39 la libra, una caída de 62%. En 2015 el escenario no mejora: US$ 8,47 la libra durante el primer trimestre.

Menores precios a los que la empresa se declara “sensible”, ya que es el principal procesador de concentrados de molibdeno en el mundo, con una participación de 35%. Eso sí, no es la única línea de negocios, también procesa cerca de 70% del renio del mundo.

Mayor competencia

Además, el frente interno trae sus complejidades. Las mineras nacionales están iniciando las construcciones de sus propias plantas para procesar molibdeno.

La más avanzada es Codelco a través de su filial Molyb en Mejillones, con una planta que estaría operativa en 2016 y tendrá una capacidad de 16.000 toneladas de molibdeno fino al año.

Antofagasta Minerals (AMSA) también está invirtiendo en una de similares características en Centinela.

Para el director de la Escuela de Minería y Recursos Naturales de la Universidad Central, Miguel Ángel Durán, es posible que ambas compañías pudieran ampliar estas capacidades, ya que son las mayores productoras en Chile. “Codelco produce 23 mil toneladas de molibdeno, mientras que AMSA le sigue con 9 mil toneladas”, dice.

Para el director ejecutivo de Plusmining, Juan Carlos Guajardo, la sola entrada de la planta de Codelco “aumentará la oferta nacional de tostación en torno a 20%, lo que incrementará la competencia por los concentrados de molibdenita, lo que podría disminuir las tarifas de maquila”.

“Esta nueva planta tendría un impacto relevante, impactando los gastos de tratamiento que actualmente cobra Molymet”, agrega Durán.

De todas maneras, Molymet cuenta con competencia en el extranjero y han señalado en sus reportes que, para enfrentar la competencia, desarrollan productos con mayor valor agregado, así como incorporan y desarrollan tecnologías propias que entreguen mayor eficiencia operacional.

Fuente: Diario Financiero