58 Convención: Hacia una minería de liderazgo global

58° Convención IIMCh
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El siguiente es el texto completo del discurso que pronunció el presidente del IIMCh, Leopoldo Contreras, en la ceremonia inaugural de la 58ª Convención Anual del Instituto que se realiza en Copiapó.

 


Desde la curtida piel del minero y su tecnológica existencia, queremos agradecer por los dones y riquezas que hemos recibido como país a lo largo de nuestra historia.

Pero junto con agradecer, debemos meditar sobre nuestras debilidades y fortalezas, sobre las tareas pendientes y los desafíos que nos interpelan, manteniendo un clima marcado por el diálogo franco y solidario, mirándonos de frente, y siempre animados por el común anhelo de crecer juntos.

Con el permiso de ustedes, me permito citar a nuestro Santo y Padre Alberto Hurtado cuando nos decía: “Mirar grande, querer grande, pensar grande, realizar grande”. Las batallas de esta época, son a escala del hombre y a escala mundial. La minería está para grandes emprendimientos y ahí está el trabajo de los mineros.

En esta línea, estimados colegas, amigos y amigas, el Instituto de Ingenieros de Minas de Chile realiza con gran alegría esta quincuagésima octava Convención Minera en la ciudad de Copiapó, tan vinculada a esta actividad profesional y sector de la economía nacional desde nuestros primeros pasos como nación.

Si, porque si hacemos un poco de historia y para quienes no habían estado antes en esta hermosa ciudad, les debo contar que, ya el 22 de febrero de 1790 y tras la visita del gobernador O´Higgins a Copiapó, se determinó la presencia en esta zona de Antonio Martínez Matta, quien se reunió con 33 de los principales mineros de la zona. Éstos le plantearon los principales problemas que afectaban a la industria extractiva y, a raíz de ello se aprobó establecer un banco de rescate; traer desde el extranjero peritos y que el azogue se vendiese por el rey de España al plazo de un año y no seis meses, como era hasta ese momento.

Como expresó Sayazo en la ”Historia de Copiapó”: “La minería presenta una variedad de circunstancias que la tradición ha mantenido en algunos y que la inventiva ha forjado en otros, los incidentes causales, los casos fatalistas, la buena y la mala suerte, las noticias más o menos exageradas, los datos ya ciertos, ya adulterados; todo esto hace de los derroteros el verdadero romance de la industria minera”.

Pasado minero

Como ustedes saben, el Instituto realiza cada año una convención. En esta oportunidad se eligió a la ciudad de Copiapó debido a su pasado minero, vinculado a las páginas más relevantes de esta actividad y a los nombres de pioneros de la talla de los hermanos Godoy y Miguel Gallo, Apolonio Soto, la familia Matta, José Antonio Moreno, Juan José Echeverría, Francisco Subercaseaux, Diego Carvallo Matta, Diego de Almeida y muchos otros.

Relevante es también que este año se celebran 150 años desde la creación de la Escuela de Minas de la actual Universidad de Atacama. Porque el entonces joven y talentoso ingeniero, don Paulino del Barrio, haciéndose eco de los continuos esfuerzos de la Junta de Minería y convencido de la necesidad de la Escuela de Minería para Copiapó, propuso al Supremo Gobierno su funcionamiento.

Fue así como un 11 de abril de 1857, el Presidente Manuel Montt creó el Colegio de Minería en la ciudad de Copiapó, costeado por el Fisco, la  Municipalidad y la Junta de Minería.  El objetivo de la institución sería formar trabajadores para la explotación del mineral de plata de Chañarcillo, sobre la base de los cursos de mineralogía impartidos por el destacado y querido Ignacio Domeyko.  El Gobierno de ese entonces designó, con aplauso unánime a don Paulino del Barrio, como su primer Director.

Pero el lugar de esta Convención se eligió, además, en consideración a su presente en expansión y futuro ciertamente prometedor, ya que en la Región de Atacama se concentran grandes y novedosos proyectos mineros y se presentan excelentes oportunidades y desafíos en los temas energéticos e hidráulicos.

Líder global

Minería, un liderazgo global es el concepto que hoy nos convoca y, si bien es cierto, la minería nacional ha sido exitosa, es necesario que nos planteemos nuevas visiones a través de una educación universitaria profesional de excelencia que repotencie una mirada visionaria hacia las regiones.

Así como Chañarcillo desató la educación en minería y dio pie a las creación de la Escuela de Minas en Copiapó, ahora debemos colocar nuestras escuelas a nivel mundial. Y ése no es un desafío menor, porque la aplicación de técnicas innovadoras, que permitan agregar valor a nuestra actividad, se hace cada vez más imperioso.

Esta Convención está orientada a posicionar a la minería como un líder global que reúne actividades, profesionales y tecnología de alto nivel, además de la aplicación de ciencias sociales.

Queremos generar un escenario para presentar y difundir empresas que estén desarrollando prospectos mineros; que se generen las instancias para que los emprendedores conozcan, aprendan o perfeccionen procedimientos, y se establezcan instancias de negocios a través de la exposición de productos y servicios de las empresas abastecedoras de la minería y la exploración.

Amigos, amigas, colegas, los tiempos de bonanzas nunca son eternos. Bien lo sabemos desde los tiempos bíblicos cuando a través de un sueño José anunció al faraón que habría siete años de “vacas gordas y siete años de vacas flacas”. Estamos viviendo el período de bonanza, pero debemos estar preparados para un ciclo de bajos precios. Por ello, lo que hoy sucede en esta región es esperanzador si sabemos usar lo mejor de nuestras inteligencias y de amor a nuestro país para enfrentar los tiempos duros que probabilísticamente vendrán.

Nosotros, los mineros y mineras, hombres y mujeres que nos desempeñamos en esta industria, amamos nuestra profesión, al país y nuestra gente. Por ello los invito a poner nuestros mejores esfuerzos, tal como lo hicieron los pioneros mencionados, para hacer de esta región un pilar del crecimiento sustentable de nuestra amada nación.